Animándonos a hacer unos ricos churros!!

Churros tibios y tentadores

Solamente es cuestión de animarse a hacerlos. son facilísimos de hacer, muy económicos, y lo más importante, a todos les gustan los churros. Y en todas las variedades que conocemos, rellenos de manjar, bañados en chocolate ó crema pastelera,  y si vienen acompañados de una humeante taza de chocolate, son realmente mortalmente exquisitos.

Los churros se popularizaron en España en el siglo XIX, y lo adoptamos en el mundo entero, hoy en Madrid se sirve como desayuno. El famoso chocolate con churros. El chocolate ligeramente espeso y ligeramente amarguito para contrarrestar todo el azúcar espolvoreada de los churros. Pero bueno, vayamos a lo nuestro, a nuestra receta de churros, para que todos vean lo fácil que es hacerlos. Después que los hagan por primera vez, ya van a estar en condiciones de producirlos casi de manera industrial para deleite de toda la familia y amigos.

Ingredientes

250 cc de Agua

260 grs de Harina

Sal 1 pizca

Aceite cantidad necesaria

Azúcar para espolvorear

Manjar cantidad necesaria

Procedimiento

Lo primero que vamos a hacer es poner el agua en una cacerolita chica y la ponemos a calentar sobre la estufa. Una vez que rompe el hervor, esperamos unos segundos y volcamos de golpe el harina con la sal. Vamos a poner nuestros músculos a prueba revolviendo con toda la energía posible, hasta lograr que nuestra preparación se separe de las paredes de nuestro recipiente.

Como no todos tenemos tenemos en casa una churrera, vamos a arreglarnos con lo que encontremos en nuestra cocina. Podemos utilizar una manga de repostería, un tubo dispensador de masa para cookies, o una bolsita para freezer. Tenemos que utilizar nuestra preparación estando caliente.

Vamos a tener el aceite bien caliente. El detalle a tener en cuenta, es que en el recipiente que vayamos a freír, debemos tener abundante aceite. Ese es el único secreto de los churros. Y ahora comenzamos a formar nuestros churros. Los hacen como les guste más. Largos, cortos, redondos,  queda librado a la imaginación de quien los hace.

Una vez dorados, los retiramos y ponemos sobre papel absorbente.

Los espolvoreamos con azúcar, los dejamos enfriar y los rellenamos haciéndoles un huequito con algún utensillo largo y fino para no romperlos. Y ahora si, ya los tenemos listos para comerlos y por supuesto también invitar a todos.

 

 

 

 

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